lunes, 11 de enero de 2016

DE ALHAMA A SANTA QUITERIA. 8 de enero de 2016

Provisto del TwoNav y la cartografía 1:25.000 digital del IGN, un termo de cortado con coñac, unas galletas y más ropa de la necesaria, me dispongo a acercarme a la ermita de Santa Quiteria, al norte de Alhama de Aragón.


 Siempre me ha parecido curiosa la coloración de esta zona que atraviesa la autovía, pero nunca me he podido parar para hacer la consabida fotografía. En esta zona la Guardia Civil detecto y neutralizó en 1999 una furgoneta  con 750 kilos de explosivos que se dirigía a Madrid.

La inusual temperatura de este invierno ya ha hecho brotar el cereal en estos campos


 El camino que lleva a la ermita




El almez de Santa Quiteria. Se trata de un litonero que aprovechando la balsa de las proximidades crece en un entorno que no le es habitual. Este árbol está incluido en el inventario de árboles singulares del Gobierno de Aragón
 Vista de Valdelloso. Siguiendo el camino de la derecha en la parte de arriba de la foto, se aprecia la trinchera de la autovia, la de la foto segunda. Por la izquierda transcurre el cauce seco del río Monegrillo.

Ermita de Santa Quiteria. Si tiene algún valor histórico artístico, lo desconozco. Valor sentimental, para los vecinos de Bubierca y Alhama: todo.
 A la ermita acuden en procesión los vecinos de Alhama el 21 de mayo. Los de Bubierca una semana más tarde.

Peña Melera, con 917 mts. de altura.


El camino que viene desde Alhama y vista general de Valdelloso



Ya de regreso, hago una parada en el barranco que va paralelo al camino de la Zapatera, muy cerca ya de Alhama. Aparte de los saturados colores de las margas y las arenas, me llama la atención una serie de cuevas y túneles que en un principio me recordaban a la Mina de Daroca, construida para evitar las riadas que asolaban la localidad.


 La disposición de los túneles me hace pensar en otra intencionalidad a la hora de construir estas cuevas.

Ya en el pueblo me entero de que estas cuevas son el resultado de la extracción de arenas blancas, para la industria del vidrio.
 Varias horas después, no he llevado la cuenta, y unos 14 kilómetro recorridos, regreso de nuevo a Alhama. Tenía intención de haber visitado las minas abandonadas de la Pedraza, en Bubierca, pero las pasadas Navidades y el poco ejercicio que he hecho desde el verano, me han recomendado acontar la excursión. Mejor, así tengo excusa para otra andada.


Antes de finalizar la excursión, una visita al cementerio viejo y olvidado de la localidad



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